
Se cree que la uva procede de Europa, del oeste de Asia y del norte de África. De hoja caduca, la vid puede superar fácilmente los 5 metros de altura si no se poda.
El empleo de la uva en cosmetología se remonta al menos al siglo XVII, a la corte de Louis XIV, donde estaba de moda aplicarse vino envejecido sobre el rostro para darle un tono luminoso.
Rica en vitaminas A, B y C, la uva contiene prácticamente todos los oligoelementos en un equilibrio perfectamente asimilable por el organismo. Energética, remineralizante, desintoxicante, refrescante y laxante, la uva posee además un efecto sobre la memoria, la renovación de las células e incluso la protección de los vasos sanguíneos.