
Los cerezos se cultivan por sus frutos, las cerezas, o sus flores, desde tiempos inmemoriales en Europa, Oriente Medio y Asia.
Las cerezas frescas poseen el máximo contenido en ß-caroteno. Contienen azúcar y son muy ricas en vitamina A, esencial para la vista, vitamina E, hidratante* para la piel, y vitamina C.
* capas superiores de la epidermis